lunes, mayo 15, 2006

El impacto de un Día sin Inmigrantes...

El impacto de un Día sin Inmigrantes...
Un efecto más simbólico que económico

Univision Online y Agencias


Cientos de miles de inmigrantes se unieron al llamado del lunes: En vez de ir a trabajar prefirieron salir de la sombra para ser escuchados y marchar con consignas, pancartas y banderas en las principales ciudades de Estados Unidos. Su menaje: exigirle al Congreso de Estados Unidos que apruebe una reforma migratoria que regularice el estatus de los cerca de 12 millones de indocumentados que viven en el país.


Hubo pérdidas, pero nos sustanciales

No obstante, pese al éxito visual de las multitudinarias manifestaciones y la amplia cobertura que recibieron de los diferentes medios de comunicación estadounidenses, no está claro el impacto que el llamado "Día sin Inmigrantes" tuvo en la economía.

Después de todo, el sueño de sus organizadores era llevar a cabo una jornada que paralizaría la construcción y la industria manufacturera de Estados Unidos. Deseaban que los inmigrantes hispanos hicieran sentir su "presencia con su ausencia".

Oscar Domínguez, presidente de Fispal Latino en Miami, había dicho la semana pasada de que si los alrededor de 40 millones de hispanos que viven en Estados Unidos se unían a la iniciativa de no gastar "ni un solo centavo" durante la convocatoria del 1 de mayo, la economía perdería más de 1,800 millones de dólares.

Sí hubo pérdidas, pero no tan cuantiosas como había pronosticado Domínguez. La razón: No todos los hispanos se unieron al controvertido boicot. La gran mayoría, incluso -obedeciendo el llamado de grupos defensores de inmigrantes- prefirió continuar con sus obligaciones laborales de forma normal.

Las protestas del lunes afectaron algunas industrias, ya que muchos negocios se vieron obligados a cerrar sus puertas debido a la falta de mano de obra.

Los martillazos y el ruido de los taladros que están acostumbrados en zonas de construcción no se escucharon el lunes, y los jefes de obra así como los dueños de las constructoras quedaron más que sorprendidos por la ausencia de sus obreros, gran parte de ellos sin documentos.

"Sabíamos que nos veríamos afectados por la falta de trabajadores de construcción, pero nos sorprendió la falta de trabajadores y eso forzó el cierre de varios sitios de construcción", manifestó a la Agence France Presse Jorge Villalobos, superintendente de construcción de la constructora Sunrise Homes en California.

Los portavoces de varias constructoras en esta área del país, la de más rápido crecimiento urbano en todo Estados Unidos, de acuerdo a las estadísticas oficiales 2006, dijeron que el paro vivido el lunes podría significar costos de millones de dólares.

"A nosotros nos cuesta mucho dinero perder un día debido a que tenemos que terminar estas casas lo antes posible", apuntó Villalobos, refiriéndose a los planes de vivienda que se erigen a lo largo y ancho de los desérticos valles del sur de California, a unos 140 kilómetros al noreste de Los Angeles.

Daniel Weidman, portavoz de la constructora nacional KB Home, dijo que su empresa se vio más afectada en el sur de California en comparación a otros estados del país.

"En los condados de Riverside y San Bernardino tuvimos paralizadas varias obras. Para nosotros esto representa un problema porque trabajamos con una calendario estricto para las entregas de estas casas y vamos a tener que reponer la falta del día de hoy", dijo preocupado Weidman.

Sufrió la agricultura y el turismo...

El periódico Wall Street Journal reportó el martes que además de la construcción, la industria agrícola fue duramente afectada por la jornada del 1 de mayo, en especial en Florida y California.

También las plantas procesadoras de carne y empresas asociadas al turismo (restaurantes, hoteles, etc.) sufrieron de la falta de empleados.

Por ejemplo, la empresa procesadora de pollos Perdue Farms, Inc., el lunes cerró seis plantas procesadoras, mientras que el gigante de las carnes, Tyson Foods, Inc. también paralizó sus operaciones en seis de sus nueve plantas de carne de res, y cuatro de sus seis plantas de cerdo, añadió el diario.

La industria textil y de la moda también se vio afectada. En Los Angeles, la empresa American Apparel, Inc. cerró su fábrica en el centro de la ciudad para no coincidir con las protestas.

"No queríamos que nuestros trabajadores tuvieran que elegir entre su compromiso con la compañía o las protestas", dijo Dov Charney, de 37 años y fundador de la empresa. Dijo que alrededor de 3 mil de sus empleados eran de origen hispano.

Por otro lado, muchos puertos se vieron obligados a cerrar sus puertas debido a la falta de personal para descargar la mercancía.

Mientras que en la industria de la jardinería, se estima que nueve de cada 10 obreros se tomó el día libre el lunes, según la American Nursery and Landscape Association. La entidad estima que alrededor del 70 por ciento de los trabajadores en ese sector son indocumentados.

En general sin embargo, el efecto de las marchas del lunes fue simbólico: "Esto no fue un evento de gran impacto económico", comentó el economista Nigel Gault del Global Insight, un grupo sin afiliación política con sede en Massachussets.

"Económicamente sería un gran evento si de repente los 12 millones [de indocumentados] desaparecerían permanentemente", enfatizó el experto entrevistado por el Wall Street Journal.

"La olla migratoria está hirviendo"

El diario citó también a Frank Sharry, director del Foro Nacional de Inmigración, una coalición de empresas, sindicatos y grupos cívicos que favorece una reforma total al sistema migratorio de Estados Unidos, señaló que las marchas del lunes definitivamente presionarán a algunos legisladores a respaldar una propuesta que discute el Senado que legalizaría a la mayoría de indocumentados.

"La olla está hirviendo, los inmigrantes están marchando por las calles, y el público está exigiendo una solución", comentó Sharry al Wall Street Journal.Por su parte, los que se oponen a la propuesta del Senado, señalan que las protestas lo que hacen es alejar la posibilidad de que ocurra una reforma migratoria en el Congreso.

"Al final del día, murió cualquier posibilidad de que un proyecto de ley llegue al escritorio del presidente", indicó Mark Krikorian, director del Centro para el Estudio de la Inmigración, un grupo con sede en Washington que favorece una política migratoria con más restricciones para los indocumentados.

El rápido crecimiento hispano

Lo que nunca se puso en duda fue creciente poder político y económico de los más de 40 millones de hispanos en Estados Unidos, que ahora conforman la minoría más grande del país.

En la actualidad, los hispanos constituyen un 15 por ciento de la fuerza laboral y su poder de compra ascendió el año pasado a 735,600 millones de dólares, lo que supone un 8.1 por ciento del total en Estados Unidos, según un estudio del Centro Selig.

Lo impactante de los hispanos "está realmente en el ritmo de crecimiento", explicó Rakesh Kochhar, un investigador del Centro Hispano Pew. "La trayectoria es asombrosa".

Las cifras de la Oficina del Censo apuntan, por ejemplo, a un poder adquisitivo en el año 2004 de 700 mil millones de dólares, y una proyección de más de 10 millones de votantes para el 2008, en comparación con los 5.9 millones del 2000.

Su poder de compra aumentará un 48 por ciento del 2005 al 2010, mientras que el del resto de la población se incrementará tan sólo un 28 por ciento, según el Centro Selig.

http://www.univision.com/content/content.jhtml?cid=854910#p

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